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Blog Jesús Nazareno de Medinaceli

La Cuaresma

La Cuaresma

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.

40 días

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.

La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.


> Lea aquí el artículo de la Enciclopedia Católica sobre este tiempo litúrgico
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

Actos de Marzo

Actos de Marzo

El proximo dia 21 de marzo a las 17h se delebrara en la cripta la junta ordinaria de la Archicofradia de Jesus de Medinaceli, el mismo dia a las 20,45h se celebrara un concierto en la basilica y el dia 29 de marzo se celebrara el pregon de semana santa a cargo de D Jose Maria Alvarez del Manzano y Lopez del Hierro ex Alcalde de Madrid

La Infanta Elena acudió a cumplir con la tradición en representación de la Familia Real

La Infanta Elena acudió a cumplir con la tradición en representación de la Familia Real

Cerca de un millón de personas calculan los Franciscanos Capuchinos que habrán pasado por el «besapies» a Jesús de Medinaceli ayer, primer viernes de marzo š La Infanta Elena acudió a cumplir con la tradición en representación de la Familia Real
Las «gracias» que ayer se pedían a Jesús de Medinaceli se repetían machaconamente: salud y trabajo. Daba igual la edad de los fieles que guardaban cola para besar los pies al Cristo. Con 30, con 50, con 75...; hombre o mujer; madrileño, segoviano o peruana.
La crisis ha provocado dos cosas a las puertas de la basílica de los Franciscanos Capuchinos: que del medio millón de personas que acude otros años al «besapies» del primer viernes del mes de marzo pasara ayer a casi un millón y que, además, el número de parados o familiares de parados estuviera allí para encomendarse al Nazareno.
En representación de la Familia Real, como manda la tradición, acudió ayer la Infanta Elena. Lo hizo temprano, a las diez de la mañana. «¡Guapa!», le gritaron desde la fila. Con chaqueta roja y pantalón gris, Doña Elena respondió a las muestras de simpatía de los feligreses. Todos querían estrechar su mano. Una mujer llegó incluso a besarla y entregarla una estampa de la Virgen.
La Infanta se acercó a la imagen del Cristo mientras el órgano de la iglesia interpretaba el himno nacional. Ella besó el pie derecho y, a continuación, se retiró a un lado para orar durante unos minutos.
Hasta la madrugada
El superior de la Comunidad de Franciscanos Capuchinos de Jesús de Medinaceli, padre Inocencio Egido, ya sospechaba que dada la longitud de la cola para entrar al templo -daba la vuelta a varias manzanas de la calle de Jesús-, no iban a tener más remedio que mantener las puertas hasta la madrugada.
«Se nota mucho -añadía Egido-que este año hay más fieles. Creo que la crisis tiene mucho que ver. Hay más penas, más parados, más situaciones delicadas, más problemas matrimoniales y, también, familiares. Quieras que no, esto es un santuario. Notamos mucha devoción popular. Ya se sabe que se piden tres deseos y que uno se concede. Pero por encima de todo, la gente busca esperanza y consuelo».
Pasado el mediodía, la zona era un puro hervidero. Hacía sol pero con un aire frío que cortaba, sobre todo en los lados de sombra. Las familias se turnaban para cruzar a la acera soleada y entrar en calor. O se tomaban un café calentito en uno de los bares de la zona, que hicieron su agosto.
El sonido de los móviles -«¿Dónde estás, que no te veo?, preguntaba una madre a su hijo que ya llevaba tres horas esperando entrar a la basílica-, se mezclaba con el traqueteo de los coches que la grúa municipal se estaba llevando para dar más sitio al público pero, también, para susto de sus propietarios que creyeron haberlo dejado bien aparcado.
Todo estuvo bien organizado. Miembros de la Cofradía de Esclavos de Jesús de Medinaceli estaban siempre al quite de que se mantuviera el orden en las filas. Había que orientar a los devotos que sólo querían pasar a la basílica a oír misa y «lidiar» con los muchos que, con ese pretexto, querían colarse para el «besapies».
Picaresca y prioridades
Picaresca, por tanto, a las puertas de la iglesia. No mucha, pero se intentaba. Por ejemplo, la señora con muleta que, según dijo, no podía andar. Y sí que podía. O el otro que simuló un desmayo. O unas mujeres que se intercambiaban a los niños para eludir la fila. Porque para este «besapies» había ciertas «excepciones»: tienen prioridad las personas con niños en brazos porque todavía no andan, minusválidos y personas muy ancianas. No tenían más que acercarse a las puertas de la basílica y en cuanto se comprobaba -porque saltaba a la vista- que no había ni truco ni cartón, un joven voluntario de la Cofradía les ayudaba a llegar hasta la imagen del Cristo, por el pasillo central.
Manuela Aguilera, su hija Maite y sus dos nietas María (4 años) y Lorena (7 meses) salían alegres del templo. «Hemos pedido salud y trabajo para mi hijo, que está en paro», decía la abuela. Muy cerca, un vendedor de Lotería ya se estaba fijando en ellas. «Yo también llevo la suerte», decía el hombre enseñando los décimos. Algunos sí le compraron.

Triduo en honor a Jesús de Medinaceli

Triduo en honor a Jesús de Medinaceli

La Basílica de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli, en la Plaza de Jesús, 2, acogerá los días 2, 3 y 4 de marzo el Triduo en honor a Jesús de Medinaceli. A las 19,30 horas comenzarán los actos con el rezo del Rosario, seguido del ejercicio del triduo y de la celebración de la Eucaristía. A continuación, se realizará el besapié de la imagen. Los actos en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Medinaceli, concluirán el 6 de marzo, primer viernes de mes, con el tradicional besapiés a la imagen del Cristo. En esta jornada, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, presidirá una solemne Eucaristía a las 20,00 horas, en la Basílica.

El día 16 de Marzo de 1710 se funda la Congregación de Esclavos de Jesús Nazareno para dar culto a la imagen y asistir a la procesión del Viernes Santo. Queda abierta a toda clase de personas, seglares y clérigos, hombres y mujeres. De hecho, a ella pertenecieron desde el primer momento la nobleza española mezclada con el pueblo sencillo. Desde 1819 el rey de España figura como protector de la Esclavitud. El Duque de Medinaceli, por ser patrono de la iglesia donde estaba la imagen aparece desde la fundación como Hermano Mayor de dicha esclavitud.

Esta Congregación fue elevada a la dignidad de Archicofradía Primaria por letras apostólicas de su Santidad Pio XI, el día 2 de mayo de 1928 y enriquecida con los acostumbrados privilegios. La Archicofradía cuenta con unos seis mil miembros repartidos fundamentalmente por España, Europa e Hispanoamérica, así como por el sur de Estados Unidos (Florida), siendo la primera tierra que pisó el Cristo en América, traída una copia el año 1999.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

HISTORIA DE LA IMAGEN

HISTORIA DE LA IMAGEN

La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, pertenece a la Escuela Sevillana, taller de Juan de Mesa o alguno de sus discípulos: Luis de la Peña o Francisco de Ocampo.

Tallada en la primera mitad del siglo XVII en Sevilla, fue llevada por los Capuchinos a la plaza fuerte de Mehdía o Mámora (Marruecos), para culto de los soldados españoles. En Abril de 1681, cae prisionera de los moros, la arrastran por la calles de Mequinez, y la rescatan los Trinitarios, llegando a Madrid en el verano de 1682.

Llega con fama de milagrosa. Ese mismo año se organiza la primera procesión a la que asiste el "todo Madrid", pueblo fiel, nobleza y casa real. Desde entonces todos los años, en la gran romería del primer Viernes de marzo, asiste algún miembro de la familia real a rezar al Nazareno.

Debido a diversos avatares históricos, la imagen ha recorrido varias iglesias de Madrid y en los años 1936-1939 fue trasladada a Valencia, Cataluña y Francia, para terminar en Ginebra (Suiza), participando juntamente con todo el tesoro artístico español, en una gran exposición de arte en el Palacio de la Sociedad de Naciones. Terminada la contienda española regresará a su iglesia de la plaza de Jesús, en Madrid, donde es visitada continuamente por sus fieles y seguidores.





Los viernes son días especiales para venerarla. La Iglesia recuerda en ese día la pasión y Muerte de Cristo, y desde el principio se vio que los madrileños se acercaban, ese día en mayor número a reconciliarse con Dios, a participar en la eucaristía y a besar su pie. La Efigie representa el momento en que Pilatos, dirigiéndose al pueblo judío, le dice: "Ecce Homo, he aquí al Hombre" . El Viernes Santo nuestro Cristo devuelve la visita a los madrileños en una emocionada e impresionante procesión que presencia medio millón de personas.

El Papa Pablo VI el día 1 de septiembre de 1973 elevaría a Basílica Menor la iglesia de Nuestro Padre Jesús. Cuando al año siguiente le regalaron una reproducción de la imagen, el Papa la besó, y dijo: “Que el beso del Papa a esta imagen de N. P. Jesús, lleve la bendición a cuantos la besan y veneran en Madrid.”

"No es devoción falsa y loca traer besos en la boca nacidos del corazón”, cantó el poeta. El beso es manifestación de amor. El beso de los fieles a la imagen de N. P. Jesús no es falsa devoción; es la prueba externa de un amor que llevan muy dentro. Las colas interminables para besar a Jesús nos recuerdan las escenas evangélicas de las multitudes que "querían ver y tocar al Señor”.

Jesús sigue dejándose besar y tocar por los afligidos, por los tristes, por los necesitados: "venid a mí todos los que estéis fatigados y Yo os aliviaré" (Mt,11,28). Por supuesto, la amistad con el Señor es condición indispensable para ser escuchados

Recontando de alguna manera las promesas que se formulan ante la imagen con la advocación del Cristo de Medinaceli, así como el número de devotos que a lo largo del año lo visitan en su Basílica regida por los Padres Capuchinos y también, y de modo muy significativo, las donaciones que acoge, fruto y consecuencia de agradecimientos por los favores recibidos, es obligado llegar a la conclusión de que el Cristo de Medinaceli se alza en la cúspide de la devoción popular en Madrid y en toda su Comunidad, en buena parte de España y aún de la Iglesia universal.

La basílica-santuario del Cristo de Medinaceli es de las más visitadas en la geografía de las devociones religiosas, siendo también la imagen de este Cristo de las más representativas de la piedad popular. Aún entre quienes nunca o raramente se manifiestan creyentes y quienes durante gran parte de su vida apenas si recuerdan sus principios religiosos, al Cristo de Medinaceli se le suele hacer presente en momentos cumbres sobre todo de sus necesidades y desdichas. La fe en el Cristo de Medinaceli jamás abandonará a muchos, a los que cierta interpretación teológica y sobre todo los cánones hayan dictaminado el exilio del seno de la Iglesia católica. Es tanta y tan religiosa la popularidad del Cristo de Medinaceli que con dificultad puede hallarse un madrileño que no tenga, o haya tenido, alguna estampa del mismo.

La imagen del Cristo es de la primera mitad del siglo XVII, con 1,73 metros de altura. Fue tallada en Sevilla, lo que explica que su iconografía es la correspondiente a los Cristos llamados "de la Sentencia". Es dudosa la autoría de la imagen y, mientras que unos se la atribuyen a Luis de la Peña, los más se la adscriben a Francisco de Ocampo. La imagen se realizó por encargo de la comunidad de los Padres Capuchinos de Sevilla, quienes la llevaron a la colonia española de Mámora en el norte de África. El padre franciscano Fray Francisco Guerra, y el Obispo de Cádiz a cuya jurisdicción eclesiástica pertenecía esta plaza africana llamada por los españoles San Miguel de Ultramar, intervinieron directamente en su traslado. Hay constancia documentada de que en el año 1681 la imagen era venerada en la referida plaza.

Y aconteció que el día 30 de abril de 1681, Mámora cayó en manos de Musley Ismael y su ejército y la imagen del Nazareno fue también capturada y llevada a Mequínez. La historia refiere que el reducido ejército español, del que eran capellanes los padres franciscanos, no habían podido resistir la presión de los 80.000 soldados musulmanes, por lo que les fue fácil a -,stos hacerlos prisioneros. La historia atestigua asimismo que en Mequínez, y por orden expresa del Rey Muley, la imagen fue arrastrada por sus calles en señal de odio contra la religión cristiana y hasta algunos aseguran que, como si se tratara de carne humana, fue arrojada a los mismos leones... Exactamente en un muladar la imagen fue vista por el Padre de la Orden de la Santísima Trinidad, Fray Pedro de los Ángeles, quien, arriesgando su vida y presentándose ante el mismo rey, solicitó el rescate de la imagen como si se tratara de un ser vivo. Se dice que el rey le permitió al padre trinitario custodiar la imagen, hasta que reuniera el dinero para su rescate, amenazándole que, de no hacerlo así, lo quemaría a él y a la imagen.

El Padre General de la Orden mandó a los Padres Miguel de Jesús, Juan de la Visitación y Martín de la Resurrección que se encargaran de servir de mediadores en la solución del problema y estos lograron convencer al rey Muley de que tasara el rescate de la imagen pagando su peso en oro. La leyenda activa sus recursos y se asegura que la balanza se equilibró exactamente cuando se acumularon treinta monedas. Una y otra vez efectuada esta operación, el resultado fue siempre idéntico, con lo que el recuerdo del episodio evangélico en el que Cristo mismo apareció valorado en esas 30 monedas resultaba milagroso.

La primera advocación popular con la que consta que fue invocada la imagen del Cristo fue la de "Jesús

del Rescate". Ya el 28 de enero de 1682, día de la constitución de la "Real Esclavitud", hay referencias de una Comunión General «en memoria de haber sido en el que quedó por propia de la Religión y enegenada de los infieles de la Santísima imagen de Jesús».

La imagen, ya rescastada, pasó después a Tetuán, de allí a Ceuta, y por Gibraltar a Sevilla, hasta llegar a Madrid, siendo entronizada en el convento de los Padres Trinitarios Descalzos, junto al que en 1689 se le erigió una capilla, donación de los Duques de Medinaceli, que posteriormente sería ampliada y enriquecida por los mismos duques. A consecuencia de las primeras leyes de supresión de las órdenes Religiosas dictadas por José Bonaparte, la imagen del Cristo pasó al convento de los Padres Basilios y posteriormente a la iglesia parroquias de San Martín. El día 17 de octubre de 1814 volvió de nuevo al Convento de los Padres Trinitarios donde permaneció hasta el decreto de Desamortización firmado por Mendizábal en 1836. Por él la imagen volvió otra vez a peregrinar por Madrid, en esta ocasión hacia la iglesia de San Sebastián en la que permaneció diez años cuando, gracias a la influencia del Duque de Medinaceli, volvió a la capilla del antiguo convento de Trinitarios, regentado entonces por las Religiosas Concepcionistas de Caballero de Gracia y después por las Agustinas y las Carmelitas de Santa Ana.

Fue en 1890 cuando, al derribarse el convento de los Capuchinos de San Antonio del Prado, sus patronos, los duques de Medinaceli, pensaron instalar definitivamente en su nueva capilla la imagen del Cristo. Esto acontenció el día 8 de julio 1895, interviniendo en la donación la Duquesa Madre de Medinaceli Doña Casilda Salabert y Arteaga.

Pero, si habían sido tantos y tan angustiosos desplazamientos los que había tenido que padecer la imagen de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, aún habían de afrontar otros igualmente dolorosos. Estos coincidieron con la Guerra Civil. Ya el día 13 de marzo de 1936 los devotos y vecinos del convento lograron impedir que la imagen fuera destruida al presentarse en el templo un piquete de revolucionarios con tales intenciones. En la noche del 17 de julio del mismo año los frailes ocultaron la imagen en una caja de madera, y envuelta en sábanas, en los sótanos del convento. Alojándose en el mismo el batallón republicano conocido con el sobrenombre de "Margarita Nelken", y para mitigar el frío del invierno madrileño que allí padecían sus tropas, al buscar unas tablas para calentarse se encontraron con la sorpresa de la caja que contenía la sagrada imagen... Al comprobar Juan Manuel Oliva, jefe

del batallón, "a las cuatro de la tarde" que se trataba del Cristo de Medinaceli, no sólo por motivos artísticos, sino también religiosos, entregó la imagen a la "Junta del Tesoro", que la trasladó bien pronto a la ciudad de Valencia, concretamente al Colegio del Patriarca. En marzo de 1938 fue transportada a Barcelona y, antes de ser conquistada por los "nacionales" esta ciudad el día 3 de febrero de 1939, fue trasladada con todo el Tesoro Artístico a la ciudad suiza de Ginebra, a la que llegó el día 12 de febrero.

Cuando terminó la guerra y fue recuperado el Tesoro, Don Fernando Álvarez de Sotomayor, representante del nuevo Gobierno español, consiguió que la imagen del Cristo saliera de Ginebra el día 10 de mayo de 1939, siendo

esperada con toda devoción en Pozuelo de Alarcón, pueblo cercano a Madrid. En su estación de ferrocarril fue recibida con honores militares y de ella se hizo cargo la Junta de la Real Esclavitud, llevándola a Madrid, momentáneamente al monasterio de la Encarnación.

La víspera de la festividad de San Isidro, el día 14 de mayo, todo el pueblo de Madrid se organizó en solemne procesión acompañando la imagen hasta el altar de su templo en el que siguió recibiendo el culto y la venera ción de multitud de devotos. Siempre, pero sobre todo los viernes del año, y más desbordantemente el primer viernes de marzo, son incontables las personas que acuden a venerar al Cristo de Medinaceli, para lo que han de aguantar largas horas de espera y de incomodidades aún climatológicas, hasta conseguir besarle el pie y formularle las tres peticiones rituales.

La procesión que a las siete de la tarde comienza a recorrer las calles de Madrid con la imagen del Cristo el Viernes Santo y que organiza la "Archicofradía Primaria nacional de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno" es ciertamente espectacular y en ella son muchos los que le expresan sus muestras de devoción, agradecimiento y sacrificio de múltiples maneras, rozando algunas de ellas hasta los límites de lo esperpéntico a veces, y otras, de los sacrificios cruentos.

En el templo-basílica del Cristo de Medinaceli, y entre sus muchos recuerdos referidos a Cristo, hay que mencionar la vidriera de su gran ventana en la que se representa una Apoteosis del Cristo titular,

con varias escenas de la historia de la imagen. El artista Santiago Padrós Elías dejó su huella piadosa en varios mosaicos que representan escenas de la devoción del pueblo de Madrid a su Cristo. Por todo el templo están distribuidas varias vidrieras también con escenas de la historia de la devoción al Cristo.

Hay que resaltar que entre los madrileños la devoción al Cristo de Medinaceli va en aumento, pese a la llamada cultura "a" o "anti" religiosa, que en tantos frentes de la vida parece imponerse. Ala Esclavitud de Nuestro Padre Jesús, fundada en 1710, perteneció gran parte de la nobleza española incluidos los miembros de la Casa Real y el Duque de Medinaceli, que ostentó siempre el título de Hermano Mayor. En la actualidad son unos 8.000 los miembros inscritos, con mención también para tantas otras Esclavitudes filiales registradas en muchas otras partes de España y aún del extranjero.

Antonio Aradillas y José María Migo



Himno a Nuestro Padre Jesús Nazareno

CORO

Padre Nuestro Jesús Nazareno Rey eterno de amor y de paz; Reina siempre en tus fieles Esclavos Y del mundo, Señor, ten piedad.

ESTROFAS

Al llegar hoy a tus plantas te adoramos reverentes suplicándote fervientes

que guarde el Mundo tu Ley. Nosotros Jesús amado, mientras la tierra pisemos, Esclavos tuyos seremos,

y tú, Señor, nuestro Rey.

Madrid, presuroso acude, Señor y Rey soberano,

a recibir de tu mano la paternal bendición; pues por tuyo lo escogiste no le niegues tus favores, en tus divinos amores enciende su corazón.

Al verte de amor cautivo abrasado en viva llama,

por su augusto Rey te aclama esta ilustre Esclavitud;

y en pos de tu huella santa, tremolando su bandera, marcha ferviente y ligera al olor de tu virtud.

Sobre la España creyente, que tu reinado proclama,

a manos llenas derrama los tesoros de tu amor; ya ves, Jesús bondadoso, con qué ternura te adora; haz que siempre triunfadora salga en tus lides, Señor.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

La iglesia de Jesús de Medinaceli

La iglesia de Jesús de Medinaceli

La iglesia actual de Jesús de Medinaceli fue consagrada solemnemente el 21 de noviembre de 1930 por el obispo de Madrid D. Leopoldo Eijo Garay. Habían precedido varias capillas a lo largo de los siglos, donadas por los Duques de Medinaceli.
La iglesia fue erigida en parroquia el 26 de enero de 1966 por el obispo D. Casimiro Morcillo. El Papa Pablo VI elevó el templo a Basílica menor, el 1 de septiembre de 1973.La fecha del 8 de junio de 1895 marca un hito gozoso en la historia de los Capuchinos de Castilla. Ese día, Dña. Casilda Salabert y Arteaga en nombre de su hijo menor de edad. Excmo. Sr.D. Luis Jesús Fernández de Córdoba y Salabert, Duque de
Medinaceli entregaba la Capilla de Jesús a los padres Capuchinos. Hasta la desamortización de Mendizábal la Capilla perteneció a los Padres Trinitarios Descalzos.
Fue nombrado primer Rector el P. Joaquín Maria de Llevaneras. La Comunidad tomó posesión de dicha Capilla y de las dependencias contiguas el día 7 de julio. Así tuvo lugar el segundo encuentro de los Capuchinos con la Imagen de Nuestro Padre Jesús. El 30 de abril de 1681 los moros se la arrebataban violentamente al conquistar la Plaza fuerte de Mámora (Marruecos). Después de más de doscientos años
emprendían de nuevo la tarea de promover su devoción y culto.

Está construida sobre el antiguo convento de trinitarios descalzos de Nuestra Señora de la Encarnación. Este cenobio fue fundado el 7 de abril de 1606 por Francisco Gómez de Sandoval, duque de Lerma y privado de Felipe III, aunque posteriormente se hicieron con su patronato los duques de Medinaceli. Pronto empezó a ser más conocido en la ciudad por el nombre de Jesús Nazareno, ya que en su interior se custodiaba una imagen de Jesús que estuvo cautiva en Fez y fue rescatada por los trinitarios en 1682. Más tarde, y debido al patronato del duque, el edificio será conocido por el nombre de Jesús de Medinaceli.
Durante la guerra de la independencia el edificio fue prácticamente destruido, por lo que durante el reinado de Fernando VII se procedió a su reedificación. En 1836, cuando todavía no se habían acabado las obras, el edificio fue desamortizado y quedó sin uso hasta que en 1843 fue devuelto al duque de Medinaceli por derecho de reversión. Seguidamente, el duque lo cedió a las monjas del Caballero de Gracia que en ese momento se encontraban sin edificio propio.En 1890, tras la demolición del convento de San Antonio del Prado -del que el duque de Medinaceli también tenía el patronato- el convento de Jesús pasó a albergar a dicha comunidad de capuchinos, y desde entonces lo habitan y regentan, excepto durante los años de la Guerra Civil, que fue ocupado por el batallón de Margarita Nelken.En 1922 el edificio fue derribado porque amenaza ruina, y en 1927 se empezó a construir el actual, que realizado por el arquitecto Jesús Carrasco-Muñoz Encina fue terminado en 1930. El templo, que desde 1966 viene desempeñando también funciones de parroquia, fue elevado en 1973 a la condición de Basílica Menor por el papa Pablo VI.En cuanto al edificio, fue construido sobre una planta de cruz latina con tres naves; en la parte alta del presbiterio se encuentra el camarín donde se venera la famosa imagen del Cristo de Medinaceli. En el exterior, destaca su fachada de estilo barroco, rematada por un gran frontón triangular.

 

Jesús de Medinaceli es el Cristo de Madrid

Jesús de Medinaceli es el Cristo de Madrid

Jesús de Medinaceli es el Cristo de Madrid. Su poder de convocatoria es inigualable en la capital y cada año que pasa adopta más y más devotos. Además, su procesión de Viernes Santo es, sin duda, la más seguida de todas las que se celebran en la ciudad reuniendo en las calles del centro a cerca de un millón de personas. Este año el desfile, que sufrirá un ligero cambio de recorrido por las obras de Sol, contará con un gran protagonismo de un grupo de jóvenes que recordarán en siete paradas especiales las siete palabras de Cristo en la cruz. Bienvenidos a la procesión estrella de la Semana Santa madrileña.
La Iglesia de Jesús de Medinaceli ha recibido estos últimos días más visitas que nunca. Besar los pies del Santo es para muchos una cita semanal, a veces diaria. “Hablamos de una imagen especial con una fuerza religiosa única. El artista (anónimo) consiguió transmitir un rostro humano y a la vez divino que no encuentras en ningún otro sitio”. Así describe al Cristo el padre Inocencio Egido, superior de la Comunidad de los Capuchinos y Rector de la Basílica, el cual conoce hasta el más mínimo detalle toda la historia y anécdotas que acompañan a la talla de madera del siglo XVII. Sus 1,70 metros de altura recuerdan a Jesús condenado ante Pilatos y ante el pueblo, con un cuerpo “perfecto y puro y una cara silenciosa que acepta la condena”. Su piel morena, que le da un carácter aún más especial, no es original y responde a diversos acontecimientos que han afectado a la figura. Por ejemplo, cuenta Egido, “la imagen fue enterrada en la cripta del templo durante la Guerra Civil para no ser descubierta”.

La procesión de este viernes “no tiene comparación”. Hasta un millón de personas seguirán a Jesús de Medinaceli por las calles del centro de Madrid. Saliendo a las siete de la tarde desde la plaza de Jesús, el desfile de dos horas y media contará con un pequeño cambio en su recorrido. El motivo, las obras de Sol que obligarán a la marcha, cuando llegue a la plaza de Canalejas, a desviarse por Sevilla en dirección Alcalá. Además del recorrido, la otra novedad de este año en el desfile es la destacada presencia de los jóvenes. Dentro del proyecto ‘Misión Joven’, promovido por el Arzobispado de Madrid, la marcha contará con siete paradas especiales (en el hotel Palace, en el hotel Urban, en la plaza de Canalejas, en la unión entre Sevilla y Alcalá, en la confluencia ente Alcalá y Gran Vía, en Cibeles y en Neptuno) en las que un grupo de adolescentes recordarán las siete palabras de Cristo en la cruz.

Los inconfundibles nazarenos vestidos con túnica y capirote morado serán los otros grandes protagonistas de la procesión. Su sentimiento y fervor al desfilar sólo es comparable con las miles de personas que “esperan en la calle y así mirar al Santo para agradecerle y pedirle cosas”. Comenta Egido que el cincuenta por ciento de los devotos al Cristo son mayores de 50 años mientras que un treinta por ciento cuentan con entre 30 y 50 años. “También hay gente joven –dice-, aunque menos”. Además, destaca cómo Jesús de Medinaceli recibe visitas de todos los puntos de España y cómo se está convirtiendo cada vez más en el Cristo de muchos sudamericanos que viven en Madrid.

La mayoría de las visitas, entre 15.000 y 20.000, se concentran cada viernes en la Iglesia. Esos días son especiales para rendir culto al Santo aunque se desconoce la razón histórica que motiva esa devoción durante esas jornadas. Especial es, además, el primer viernes del mes de marzo, Gran Fiesta Popular de Jesús, cuando el Cristo recibe incluso la visita de algún miembro de la Casa Real. Todo ello demuestra que Medinaceli mueve masas y su poder de convocatoria en Madrid no tiene competencia. Quien quiera comprobarlo, no tiene más que asistir a la procesión de este viernes. En estos días de Semana Santa, no hay nada igual en Madrid.

JESUS NAZARENO DE MEDINACELI

Organización: Archicofradía Primaria Nacional de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno
Basílica del Cristo de Medinaceli de los Padres Capuchinos. Plaza de Jesús.

Viernes Santo
Hora: 19:00 horas

Imágenes: Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Itinerario:
Basílica del Cristo de Medinaceli - Plaza de Jesús - Calle del Duque de Medinaceli - Plaza de las Cortes - Carrera de San Jerónimo - Plaza de Canalejas – Calle Sevilla - Calle de Alcalá - Plaza de la Cibeles -Paseo del Prado - Plaza de Cánovas del Castillo – Carrera de San Jerónimo – Calle del Duque de Medinaceli – Plaza de Jesús – Basílica del Cristo de Medinaceli.